Pasados los 90 minutos, APAGA el horno y deja los merengues dentro por una hora adicional sin abrir la puerta. Este enfriamiento gradual es crucial para evitar que se agrieten y garantiza que estén perfectamente secos y crujientes.
Finalizar: Saca del horno cuando estén completamente secos al tacto. Una vez fríos, puedes espolvorearlos con un poco de Zulka Glass para simular la nieve.